La desarrolladora de centros de datos Crusoe anunció el jueves el cierre inicial de una ronda Serie F de 3.900 millones de dólares con una valoración post-money de 30.900 millones. Atreides Management, Mubadala Capital y Valor Equity Partners colideraron la operación, que quedó sobresuscrita, y también participaron Founders Fund, GIC, Nvidia, la Autoridad de Inversión de Catar, Radical Ventures y TPG.
Lo llamativo es la magnitud del salto. Crusoe levantó 1.375 millones de dólares con una valoración de 10.000 millones en octubre pasado, de modo que su valor se ha triplicado en diez meses. Ese ritmo dice tanto del mercado de capacidad de cómputo para inteligencia artificial como de la propia compañía.
La empresa cifra su capacidad contratada en más de 6 gigavatios y el valor total de los contratos de su plataforma en más de 140.000 millones de dólares. Esas cifras explican por qué los inversores aceptaron el salto.
Claves
- La Serie F de 3.900 millones de dólares valora a Crusoe en 30.900 millones, frente a los 10.000 millones de hace diez meses.
- Parte del capital financia Spark, una línea de centros de datos modulares fabricados internamente y trasladables en camión hasta emplazamientos cercanos a grandes fuentes de energía.
- Al consejo se han incorporado Thomas Seifert, director financiero de Cloudflare; Bill Stein, director de inversiones de Primary Digital Infrastructure; y JB Straubel, consejero delegado de Redwood Materials.
Por qué lo modular importa más de lo que parece
La compañía, fundada hace ocho años, destinará el dinero a proyectos en marcha, entre ellos un gran emplazamiento en Abilene (Texas) que utiliza OpenAI. La partida más inusual es Spark: centros de datos modulares de menor tamaño, construidos en las instalaciones de la propia Crusoe, transportados en camión y conectados a grandes fuentes de energía prácticamente allí donde estas se encuentren.
Dos restricciones hacen atractiva esa fórmula. Una es la velocidad: fabricar la capacidad en lugar de construirla elimina la necesidad de reunir una plantilla de obra numerosa en cada emplazamiento. La otra es política. Los grandes complejos de centros de datos han despertado una oposición persistente en las comunidades donde se instalan, y una flota distribuida de unidades más pequeñas resulta bastante más fácil de ubicar. Queda por ver si seguirá siéndolo cuando el número de unidades crezca, pero al menos la estrategia rodea la objeción en lugar de absorberla.
La apuesta también refleja hacia dónde se ha desplazado el verdadero cuello de botella. La demanda de cómputo ya no depende sobre todo del suministro de chips, sino de la energía y de los permisos, y un diseño que viaja hasta la electricidad en vez de esperar a que llegue el tendido eléctrico responde de forma directa a ese problema. El consejero delegado, Chase Lochmiller, resumió la ambición como controlar la cadena desde los electrones hasta los tokens, un discurso de integración vertical que se ha vuelto habitual entre los proveedores de infraestructura que cortejan a clientes de IA a largo plazo.
Tres líneas de ingresos, un solo balance
Crusoe vende cómputo de tres maneras: alquila espacio de centro de datos a clientes que aportan sus propias GPU, arrienda las GPU de su propiedad y vende capacidad de inferencia para ejecutar modelos. Esa combinación es poco frecuente. Le permite atender tanto a los hiperescaladores que buscan espacio y energía como a clientes que no quieren saber nada de hardware, y amortigua su exposición si alguna capa del negocio cambia de precio.
Entre sus clientes figuran Meta, Microsoft y Oracle. Según la información de Bloomberg recogida por TechCrunch, Crusoe firmó hace poco un contrato de nube de 13.000 millones de dólares a cinco años para suministrar GPU e infraestructura de IA a la firma de trading cuantitativo Jane Street. El acuerdo destaca menos por su tamaño que por el comprador: que una firma de trading contrate directamente a esa escala sugiere que la demanda se extiende más allá del grupo habitual de laboratorios de IA.
La incógnita de la salida a bolsa
Axios informó el mes pasado de que Crusoe se reunió con bancos de inversión, entre ellos Goldman Sachs y Morgan Stanley, para estudiar una posible salida a bolsa. Una ronda privada de 3.900 millones no acelera ese plan, pero sí le da margen a la compañía para elegir el momento en lugar de que lo elija el mercado.
Los nuevos consejeros se leen como una preparación para una empresa de mayor tamaño. Seifert aporta experiencia financiera en compañías cotizadas desde Cloudflare, Stein llega desde la inversión en infraestructura digital y Straubel —consejero de Tesla y fundador de Redwood Materials— tiene vínculos previos con ambas partes: invirtió a título personal en 2021, antes de que Crusoe se convirtiera en el primer cliente del negocio de almacenamiento de energía de Redwood.
Perspectivas
Crusoe empezó en 2018 quemando gas natural que se venteaba para minar criptomonedas, y luego giró hacia la infraestructura de IA a medida que crecía la demanda de cómputo. Ese origen importa más de lo que parece: el negocio inicial consistía en aprovechar energía que de otro modo se desperdiciaba, y Spark aplica el mismo instinto a una restricción distinta. El riesgo es el de cualquier empresa de infraestructura de IA con un balance pesado: financiar capacidad contra curvas de demanda que hasta ahora solo han apuntado hacia arriba. Las señales recientes son mixtas, y Nvidia ha recortado su respaldo a los centros de datos de OpenAI por debajo de los 120.000 millones de dólares, muy lejos de la cifra anterior. La respuesta de Crusoe es mantener su capacidad en movimiento.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Spark, el producto de Crusoe?
Spark es una línea de centros de datos modulares que Crusoe fabrica en sus propias instalaciones y transporta en camión. Como las unidades se envían como producto terminado en lugar de construirse en el emplazamiento, Crusoe puede sumar capacidad de cómputo sin reunir grandes equipos de obra y situarla cerca de fuentes de energía importantes.
¿Cómo gana dinero Crusoe?
Tiene tres fuentes de ingresos: el alquiler de espacio de centro de datos a clientes que aportan sus propias GPU, el arrendamiento de las GPU de su propiedad y la venta de cómputo de inferencia para ejecutar modelos de IA. Entre sus clientes están Meta, Microsoft y Oracle, y Bloomberg informó de un contrato de 13.000 millones de dólares a cinco años con Jane Street.
¿Va a salir a bolsa Crusoe?
No se ha presentado ninguna documentación. Axios informó el mes pasado de que la compañía mantuvo conversaciones con Goldman Sachs y Morgan Stanley sobre una posible colocación, y los nuevos nombramientos en el consejo suman experiencia financiera en empresas cotizadas. La ronda de 3.900 millones reduce la presión inmediata por captar capital en los mercados públicos.






