Un segundo modelo de frontera descifró un mensaje Enigma que seguía sin resolverse, y el detalle más interesante es cuánta ayuda humana necesitó. El ejecutivo de ciberseguridad Jack Willis contactó al criptólogo Frode Weierud el 21 de septiembre para informarle de que Claude Opus 5, de Anthropic, había descifrado un mensaje que llevaba años resistiéndose a los investigadores. Pero Willis dirigió al modelo de cerca, a diferencia del intento casi sin intervención que produjo el primer hallazgo unos días antes.
Claves
- Willis usó Claude Opus 5 sobre un mensaje distinto al que descifró Astra, de OpenAI, y lo resolvió apoyándose en la firma conocida del nombre de un oficial como texto de tanteo.
- Le dio al modelo bastante más orientación de la que exigió el intento anterior, lo que convierte a ambos resultados en un gradiente aproximado de autonomía, y no en un solo dato.
- Weierud, que valida estas soluciones, afirma que quedan siete mensajes Enigma sin descifrar, más uno cuyo texto claro se conoce pero cuya clave sigue sin recuperarse.
Dos hallazgos, dos métodos muy distintos
El primero vino del desarrollador Carter Leffen, que puso a Astra frente a una base de datos de tráfico Enigma y le pidió que encontrara algo sin resolver y lo descifrara. El modelo hizo su propia investigación de archivo, reunió pistas de contexto, construyó un simulador Enigma funcional y recuperó el texto de un mensaje sin resolver desde 2005. Después, Leffen hizo que Astra levantara un sitio interactivo para explicar el problema.
Willis trabajó de otro modo. En lugar de dejar que el modelo eligiera objetivo y enfoque, le marcó una dirección mucho más concreta, y el hallazgo acabó girando sobre una palanca específica: la firma reconocible del nombre de un oficial, que le da al criptoanalista un punto de ataque contra la clave. Es una técnica clásica, y el modelo la aplicó por indicación, no por descubrimiento propio.
Conviene mantener la distinción, porque ambos casos se están contando como un mismo logro. No son equivalentes. Uno apunta a un modelo capaz de fijar su propia agenda de investigación; el otro, a un instrumento muy capaz en manos entrenadas.
Por qué siguen sin descifrarse algunos mensajes
El tráfico que queda sin resolver no mide la fortaleza de Enigma. Alan Turing y el equipo de Bletchley Park construyeron la Bombe, una computadora electromecánica temprana, y ya leían mensajes Enigma durante la propia guerra. Los pocos que siguen opacos están casi todos corrompidos: mal transcritos en el archivo, o estropeados por los propios operadores que los cifraron.
Eso los convierte en un banco de pruebas peculiar. Resolver uno tiene menos que ver con vencer a un cifrado que con reconstruir en qué se equivocó una persona hace ochenta años, algo más cercano a la pericia archivística que a la criptografía.
La pregunta sobre autonomía que los registros no zanjaron
Weierud, ingeniero eléctrico jubilado que mantiene el archivo Crypto Cellar y validó ambas soluciones, dijo que el trabajo de Astra lo dejó admirado: escribió que se comportó como un criptoanalista profesional y un investigador de archivos, y que cubrió en dos días lo que a una persona le llevaría semanas o meses. Señaló que él mismo había dedicado semanas a los expedientes del Bundesarchiv que el modelo citó.
También marcó algo sin resolver. Los registros de Astra mencionan mensajes archivados que están en una colección privada y que Crypto Cellar no aloja. Weierud no sabe si el modelo llegó realmente hasta ellos, y especula con que otro investigador pudo haberlos publicado en algún sitio o con que el modelo dio con archivos del gobierno alemán. Para quien intente evaluar qué hizo un modelo de lenguaje grande sin ayuda, esa ambigüedad pesa: un agente de IA que localizó en silencio una fuente fuera de catálogo está haciendo algo distinto que uno que razona solo sobre datos públicos.
Qué señala todo esto
Ninguno de los dos hallazgos hace avanzar la criptografía. Ambos son evidencia sobre capacidad investigadora: acotar un problema, localizar material de archivo, construir una herramienta y verificar un resultado. Anthropic y OpenAI llevan todo 2026 sosteniendo que sus modelos hacen exactamente eso, y la validación independiente de un especialista del área es una prueba más creíble que una puntuación de banco de pruebas. Con siete mensajes por delante, las pruebas limpias están casi agotadas.
Preguntas frecuentes
¿Claude Opus 5 descifró Enigma por su cuenta?
No. Willis aportó bastante más orientación de la que exigió el intento previo con Astra, y el hallazgo dependió de usar la firma conocida de un oficial como texto de tanteo. El modelo ejecutó una estrategia dirigida en lugar de idearla por sí mismo.
¿Cuántos mensajes Enigma quedan sin descifrar?
Weierud cuenta siete todavía sin resolver, más uno del que se conoce el texto claro pero no se ha recuperado la clave. La mayoría siguen sin descifrarse por errores de transcripción o fallos de quienes los cifraron, no porque el cifrado aguantara.
¿Quién verifica estas soluciones?
Frode Weierud, ingeniero eléctrico jubilado que mantiene el archivo Crypto Cellar de registros y mensajes Enigma, validó tanto el resultado de Astra como el de Opus. La comprobación independiente importa aquí porque el texto recuperado debe ser coherente con los ajustes de máquina obtenidos.






